domingo, 30 de noviembre de 2014

IN MEMORIAM OSCAR WILDE...

Hoy 30 de Noviembre, se conmemora el aniversario de la muerte de una de las mentes más geniales y de las plumas más prolíficas. Un día como hoy, en un gris y frío París, perdía la batalla contra la enfermedad, la pobreza y el abandono, el gran Oscar Wilde. En la habitación  16 del entonces pobre, Hotel Alsace, regalaba al mundo junto con su último aliento, dos de sus frases más recordadas, haciendo derroche aún en la agonía, del sutil ironismo que lo hizo famoso. "Este papel tapiz y yo no podemos seguir juntos, o se va él, o me voy yo" ( haciendo referencia al feo papel tapiz que decoraba la pared de la habitación), y aún casi antes de morir, pedía una botella de champagne y expresaba " Muero como he vivido, muy por encima de mis posibilidades". Así, rodeado de los pocos amigos que aún le quedaban, dos o tres camareros, y de quien fue su ángel guardián en sus últimos meses, el propietario del Hotel Alsace, Jean Dupoirier, decía adiós al mundo el reconocido autor de El Retrato de Dorian Gray, La importancia de llamarse Ernesto, El Príncipe Feliz, sólo por mencionar algunas de sus muchas obras. Son varios los hoteles parisinos que se atribuyen el haber sido morada del escritor en los últimos tres años de su vida, en los que el autor que le cantó a la vida y al amor, moriría mil muertes antes de aquel triste y oscuro 30 de Noviembre de 1900. Sin embargo, cabe anotar que sería echado literalmente a la calle por los propietarios de todos los hoteles donde se alojó, por no tener dinero para pagar, y así, como un despojo humano, triste, pobre y desvalido, lo encontró deambulando por alguno de los puentes sobre el Sena, el dueño del Hotel Alsace, Jean Dupoirier, quien no sólo se lo llevó a su hotel, sino que pagó varias de sus cuentas y permitió que fuera operado del oído enfermo dentro de la habitación. La vida traería la recompensa con el tiempo, pues el hotel hoy se conoce como L´Hotel, y es uno de los hoteles más lujosos y famosos de toda Europa.
Qué tuvo que suceder para que uno de los escritores, poetas y dramaturgos más importantes del siglo XIX, sufriera una de las caídas más estrepitosas en toda la historia de la humanidad? La incomprensión y la injusticia de la época victoriana con su doble moral, precipitó su partida al condenarlo en un juicio disoluto, a prisión de dos años con trabajos forzados, por su condición de homosexual. De la cárcel de Reading, nos queda su obra desgarradora "De Profundis", escrita en prisión, nos presenta a un Oscar humano, desnudo, sin rastros del sutil ironismo de su estilo. De prisión saldría convertido en el fantasma de lo que algún día fue. Arruinado física, moral, emocionalmente, sin amigos ni familia, se vería obligado a abandonar Londres, donde aún hasta el saludo le era negado, y refugiarse en París, donde pensó en algún momento que podría volver a recuperar su ingenio, sin embargo la inspiración volvería una única vez para no volver jamás. En ese corto periodo escribiría su hermoso poema "Balada de la Cárcel de Reading". Después, todo fue un descenso vertiginoso hasta las profundidades de un abismo del que no volvería a salir. 
Hoy, lo recuerdo, una vez más, aunque casi todos los días alguna frase suya viene a mi mente. La humanidad ha podido seguir durante todos estos años sin la genialidad de Oscar Wilde, pero es inevitable pensar ¿qué habría sucedido si su existencia hubiera durado un poco más? Tendríamos un legado mucho más extenso, pero quizás hoy no fuera tan recordado y amado por millones de personas, que como yo, hemos recibido la influencia  no sólo de su arte y su estilo, sino que hemos vibrado, llorado y recibido ánimo en medio de la lectura de sus obras.
Hay un día de mi vida que pase lo que pase, nunca olvidaré. Fue el 22 de mayo de 2014 de una lluviosa mañana en París, cuando recorrí con plano en mano el enorme Cementerio de Pere Lachaise, en busca de la tumba de Oscar Wilde. Mi corazón quería literalmente salirse del pecho cuando divisamos la mampara de vidrio, que protege la tumba del amor desmedido de sus admiradores, y la escultura con el extraño ángel diseñado por Jacob Epstein. Caminé hacia su sepulcro, con los guijarros mojados sonando bajo mis zapatos tenis, lamentándome por no haber llevado algo más abrigado pues la brisa helada me congelaba. Como muchas de las cosas  que me ocurren en la vida, y a las que ya me he acostumbrado, la lluvia cesó, y un sol radiante de primavera me dio en la cara; recorrí la tumba tocando el vidrio de seguridad con mis manos, empezando por la parte de atrás donde leí la inscripción: "Tras mi palabra no replicaban y mi razón destilaba sobre ellos" Job: 29:22, un largo epitafio y unos versos en inglés de La Balada de la Cárcel de Reading. Al estar de pie en frente de su tumba, con la fría brisa de París y un sol deslumbrante en contraste, me di cuenta de que mi deseo de estar sola ante una de las tumbas más visitadas del mundo se había cumplido. Observé el cristal; la lluvia había limpiado la huella de los besos que suelen depositar con carmín de labios sus admiradores, y ante la mirada cómplice y respetuosa de mi esposo,  pegué mi cara al vidrio, y mis propios labios ya sin rastro de lápiz labial, dejaron en su tumba a manera de humilde homenaje, un beso lleno de agradecimiento. Visitar su última morada fue mi primer destino en esa mágica ciudad, a la que disfruté, sabiendo que la más importante de las visitas, ya había sido cumplida. Regalo a Oscar mi poema "In Memoriam", con la certeza de que algún día nos encontraremos para sostener una interesante charla. Sigue descansando en paz, nunca te olvidaremos.






IN MEMORIAM-OSCAR WILDE.

Poema dedicado a la memoria del célebre dramaturgo, poeta y escritor Oscar Wilde, inspirado en la visita a su tumba en el Cementerio de Pére-Lachaise (París). Se hace referencia al último verso de su  poema “Balada de la Cárcel de Reading”:

“Y todos los hombres matan lo que aman,
Que todos escuchen esto;
Unos con una mirada amarga,
Otros con una palabra lisonjera;
El cobarde lo hace con un beso,
¡el valiente con la espada!”

I
Ya no estás, eso está claro,  
 no obstante, ante lo cierto de tu ausencia
tu presencia se mantiene,  intacta y fuerte.
Aunque el tiempo haya seguido su paso sin clemencia,
 han sido tus palabras, del pensamiento el faro,
en las noches estériles, oscuras y desiertas
cuando el insomnio ataca, y con un frío de muerte
la inspiración en mi mente fatigada agoniza,
traigo al recuerdo  tu prosa, recito tus versos,
hago memoria de lo mucho que te debo,
y que lo que me has enseñado bien merece mis esfuerzos.

II

Aunque parezca locura, poder aprender de un muerto,
a que me juzguen loca, yo me arriesgo;
y reconozco en ti, al maestro y al ejemplo,
pues desde la niñez, mis días pincelados fueron
con tus cuentos, con tu  historia, con tu genio y tu talento.
No tengo espada, no soy valiente,
y mientras de emoción mi llanto vierto,
con el ángel de piedra enfrente,
empañando el frío cristal indiferente
acerco mis cobardes labios que te admiran

y  en tu tumba Oscar Wilde, estampo un beso.

 (París, 22 de mayo de 2014, Cementerio Pere lachaise)

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